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Sobre las endorfinas


Distribuidas en el sistema nervioso, las endorfinas juegan un papel muy importante a la hora de aliviar el dolor y generar sensación de bienestar. Son compuesto peptídicos, a veces mucho más potentes que la morfina, por eso son muy importantes también en los procesos de recuperación ya que se encuentran ligadas a los mecanismos de defensa. La inmunidad general, o sea el conjunto de las defensas del organismo, se beneficia del flujo correcto de las endorfinas. Esta inmunidad sirve para combatir todo tipo de infecciones, vigila las células potencialmente cancerígenas y las elimina, manteniendo el correcto funcionamiento del organismo. Las endorfinas más importantes son la Endorfina Beta y la ACTH, que es una hormona de la familia de las endorfinas y contribuye a la reacción del organismo frente al  estrés. Uno de los más importantes grupos de péptidos es el de los opiáceos endógenos, cuyo nombre se debe a que actúan produciendo los mismos efectos que los analgésicos opiáceos derivados del opio. El prototipo de analgésico opiáceo es la morfina, que sirve de modelo de comparación para cualquier fármaco o droga con efecto analgésico, además de haber sido el vehículo para el descubrimiento de los receptores opiáceos endógenos y de las sustancias especificas  por su afinidad, que se demoninan encefalinas. Las encefalinas son pentapéptidos, es decir están formadas por cinco aminoácidos, con la misma secuencia, variando solo el último que en una molécula es la leucina (leu) y en la otra es la metionina (Met), por lo que las encefalinas se denominaron Leu-encefalina y Met-encefalina. Posteriormente se aisló la ß-endorfina, a partir de la secuencia peptídica de un fragmento terminal carboxil (fragmento C, residuo 61-91) del péptido secretado por la hipófisis y llamado ß-lipotropina. La ß-lipotropina contenía met-encefalina como residuos 61 a 65. Al fragmento completo, residuos 61-91, se le demoninó ß-endorfina y resultó ser un potente antagonista del receptor opiáceo. Con estos hallazgos, se relacionó la ß-endorfina con la met-encefalina, pero no con la leu-encefalina. Hoy en día, se sabe que la proteína precursora común es la Pro-opiomelanocortina (POMC), proteína sintetizada predominantemente en la glándula pituitaria, pero también en una gran variedad de tejidos, incluida la piel. La POMC está constituida por 239 residuos de aminoácido y cuando se produce su proteolísis  (rotura) da


lugar al menos hasta a ocho péptidos diferentes, como por ejemplo la ß-lipotropina (residuos 1 a 91) y  a la
hormona Adrenocorticotrópica, también llamada Corticotropina (residuos 1 a 39) así como a la a-endorfina
(residuos 61 a 76), que también posee actividad opiácea.
Gracias a técnicas de ingeniería genética, se pudo discriminar la secuencia de aminoácidos de la proteína
precursora (POMC), viendo que además contenía otros péptidos hipofisarios  conocidos, entre los que se
encuentra la hormona a-melano estimulante a-MSH (residuos 1 a 13) y la ß-MSH (residuos 41-58) que están dentro de la secuencia de ACTH y de la ß-lipotropona respectivamente

Las acciones principales de estas hormonas, a parte de la ACTH son:
Lipotropina:  es la precursora de la ß-endorfina y se describe una débil acción lipolítica. ß-Endorfina y Met-encefalina: péptidos opiáceos que actúan aliviando el dolor y produciendo sensación de euforia y bienestar.
Hormona melano estimulante (MSH): hormona que controla la producción de melanina en la piel (pigmentación). Todos los elementos que controlan la actividad del hipotálamo-pituitaria-adrenal  axis (HPA) están presentes en la piel, incluida la POMC y sus productos de degradación tales como ACTH. a-MSH y ß-endorfina. Así mismo se he demostrado la existencia en las células de la piel de sus correspondientes receptores. Estos datos, junto con la demostración de la producción cutánea de otras muchas hormonas tales como la PTH proteína relacionada, catecolaminas y acetilcolina intervienen en los mecanismos de la piel frente al estrés medioambiental. La luz UV es uno de los factores medio ambientales que más influyen en la aparición del cáncer de piel, el envejecimiento prematuro de la piel y la inmuno supresión, porque actúa directamente sobre las células epidérmicas. Esta acción está regulada por la inducción de citoquinas y neuropéptidos como la hormona melanocito estimulante (a-MSH). Recientemente a este efecto inductor de la actividad pigmentadora, se ha demostrado un actividad anti-inflamatoria. El sistema neuroendocrino cutáneo organizado tanto a nivel dérmico como epidérmico, está relacionado a nivel sistémico por vías neuronales y humorales para inducir cambios vasculares, inmunológicos o de pigmentación para contrarrestar agentes nocivos, estimular reacciones de inmunodefensa o neutralizar reacciones locales de la piel. El sistema neuroendocrino cutáneo actúa contrarrestando cualquier actividad estresante, preservando y manteniendo la estructura dérmica y su integridad funcional.



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